domingo, 15 de abril de 2012

Nadie



En su diario planeaba minuciosamente como hacer  y qué decir durante y el día siguiente, nunca lo hacía pues realmente no le interesaba, le encantaba ser esa cosa en todo el cosmos que representaba su propio nombre, también relataba lo que acontecía cuando no estaba en casa mirando la ventana, de persianas cubiertas de polvo resanado con los meses.
10:45 pm- Nadie camina por la calle. En el callejón de la izquierda una pareja muy afanada de ropa, un gato panza arriba que se sienta para mirar su marcha lenta  y sin rumbo, cruzando, un hombre toca la guitarra con nostalgia y obvia necesidad de lavar su ropa y llamar a su madre; Nadie se detiene, sin palabras observa esa figura que sube las escaleras...se petrifica o eso cree, pues su corazón se vuelve un agujero negro, su respiración cesa y todos sus reflejos están en un lugar que desconocía. Detalla y memoriza fotográficamente todos sus rasgos, actos y dones.
12:03 am- La pluma está bajo la almohada, la toma y abre su viejo cuaderno de blancas y gruesas hojas, obviamente uno de los cuantos más próximo a ser terminado como los otros, hasta sus bordes con dibujos y frases sin sentido para alguien, quien quiera que sea. 

Día 10753 
                  12.08.97- Paseaba por el muelle sin deseo de encontrar algo que me animara, pero algo extraordinario pasó. No lo puedo definir, o mejor sí; perfección suena exagerado pero como si fuese  una aparición o revelación divina diría yo,  vi mi pieza perdida, vitamina y complemento, el universo paralelo donde sueño a ser feliz, o simplemente soy. Y está escrito aquí como prueba, ya que nunca me había interesado en ese fenómeno del que tanto se habla.
De alma pura, espero, pero exigirle al dichoso destino...

Esa madrugada no durmió, soñó.  Como abejas alborotadas aparecían bajo sus parpados una cantidad desmesurada de imaginaciones, preguntas y verbos repetidos en futuro, muchos "ojala". Los siguientes días intentar dormir era inútil.  No le molestaba esa sensación,  pero agonizaba sin saber nada mas de esa existencia, al igual que la suya, cuestionándose el que hacer,  pues eso parecía mucho más difícil ahora. 
Incapaz de salir en busca de su maravilla, pues nunca fue lo suficiente para hacer o tomar el papel de algo, se tiraba de los cabellos mientras ahogaba sus gritos mentales en la tina. Añorando ser quien o cual.
La música, la bella compañía que siempre idolatro se transformaba en un arma, y las balas con relleno de letras que en su cabeza le susurran reaccionar y correr  tras lo que quisiera, sin medir consecuencia alguna; entonces expulsado por la ventana mira la libertad, esa que nunca  se expresó en su existencia. Gravedad, tarde la hora en que los conocimientos escolares y la razón surgen, estando a  5 metros del suelo sonríe, le agracia porque en un intento por llegar ser alguien o algo y volar alto como Ícaro ve más cerca  su verdadera suerte.  Recuerda quien es y ahora le parece estúpido lo que acabe de hacer,  pero solo le queda 1 metro, imagina esa sonrisa que nunca contemplo, ansia acariciar los labio que en un distorsionado  dibujo evoca, no le preocupa ahora que pudiera y fuese pues ya casi está determinada su realidad.
Al otro lado de la ciudad, el ente que pasmo a Nadie anhelaba hallarle, lógicamente sin tener la más mínima idea de la presencia de esa criatura en aquel lugar, esa que también codicia ansiosamente su manifestación.
03:27 pm- Yace en el asfalto de  la entrada de un edificio de 24 pisos,  Nadie.
Nadie: pron. indef. Ninguna persona, m. Persona insignificante, s. Nada, ninguno.

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