En su diario planeaba minuciosamente como hacer y qué decir durante y el día siguiente, nunca
lo hacía pues realmente no le interesaba, le encantaba ser esa cosa en todo el
cosmos que representaba su propio nombre, también relataba lo
que acontecía cuando no estaba en casa mirando la ventana, de
persianas cubiertas de polvo resanado con los meses.
10:45 pm- Nadie camina por la calle. En el callejón de la
izquierda una pareja muy afanada de ropa, un gato panza arriba que se sienta
para mirar su marcha lenta y sin rumbo, cruzando, un hombre toca la
guitarra con nostalgia y obvia necesidad de lavar su ropa y llamar a su madre;
Nadie se detiene, sin palabras observa esa figura que sube las escaleras...se
petrifica o eso cree, pues su corazón se vuelve un agujero negro, su
respiración cesa y todos sus reflejos están en un lugar que desconocía. Detalla
y memoriza fotográficamente todos sus rasgos, actos y dones.
12:03 am- La pluma está bajo la almohada, la toma y abre su
viejo cuaderno de blancas y gruesas hojas, obviamente uno de los cuantos más
próximo a ser terminado como los otros, hasta sus bordes con dibujos y frases
sin sentido para alguien, quien quiera que sea.
Día 10753
12.08.97- Paseaba por el muelle sin deseo de encontrar algo que
me animara, pero algo extraordinario pasó. No lo puedo definir, o mejor sí; perfección
suena exagerado pero como si fuese una aparición
o revelación divina diría yo, vi
mi pieza perdida, vitamina y complemento, el universo paralelo donde sueño a
ser feliz, o simplemente soy. Y está escrito aquí como prueba, ya que nunca me
había interesado en ese fenómeno del que tanto se habla.
De alma pura, espero, pero exigirle al dichoso destino...
Esa madrugada no durmió, soñó. Como abejas alborotadas aparecían bajo sus
parpados una cantidad desmesurada de imaginaciones, preguntas y verbos
repetidos en futuro, muchos "ojala". Los siguientes días intentar
dormir era inútil. No le molestaba esa sensación, pero agonizaba
sin saber nada mas de esa existencia, al igual que la suya, cuestionándose el
que hacer, pues eso parecía mucho más difícil ahora.
Incapaz de salir en busca de su maravilla, pues nunca fue lo
suficiente para hacer o tomar el papel de algo, se tiraba de los cabellos
mientras ahogaba sus gritos mentales en la tina. Añorando ser quien o cual.
La música, la bella compañía que siempre idolatro se
transformaba en un arma, y las balas con relleno de letras que en su cabeza le
susurran reaccionar y correr tras lo que quisiera, sin medir consecuencia
alguna; entonces expulsado por la ventana mira la libertad, esa que nunca
se expresó en su existencia. Gravedad, tarde la hora en que los
conocimientos escolares y la razón surgen, estando a 5 metros del suelo sonríe, le agracia porque
en un intento por llegar ser alguien o algo y volar alto como Ícaro ve más
cerca su verdadera suerte. Recuerda quien es y ahora le parece estúpido
lo que acabe de hacer, pero solo le
queda 1 metro, imagina esa sonrisa que nunca contemplo, ansia acariciar los
labio que en un distorsionado dibujo
evoca, no le preocupa ahora que pudiera y fuese pues ya casi está determinada
su realidad.
Al otro lado de la ciudad, el ente que pasmo a Nadie
anhelaba hallarle, lógicamente sin tener la más mínima idea de la presencia de
esa criatura en aquel lugar, esa que también codicia ansiosamente su
manifestación.
03:27 pm- Yace en el asfalto de la entrada de un
edificio de 24 pisos, Nadie.
Nadie: pron. indef. Ninguna persona, m. Persona
insignificante, s. Nada, ninguno.

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